BLKB realiza su primer intercambio cultural con la Galeria DNA
Buscando explorar nuevas alternativas mediáticas y trascender fronteras geográficas, BlackBoxArt Foundation presenta este próximo 4 de diciembre de 2007 Martes de Galería una pequeña muestra de videoarte en colaboración con la Galería DNA de Berlín.
“ Nos sentimos honrados de este, nuestro primer intercambio cultural, ya que recibimos en BLKB el proyecto de Mariana Vassileva, reconocida artista del videoarte cuya más reciente exhibición se llevó a cabo en el Museo Reina Sofía en Madrid, España, hecho que nos enorgullece enormemente.” comentó Roberto Escobar, Director de la fundación BLKB.
El videoarte es una de las tendencias artísticas que surgieron al hilo de la consolidación de los medios de comunicación de masas, y que pretendían explorar las aplicaciones alternativas de dichos medios electrónicos con un fin artístico y conceptual.
Nacida en Bulgaria, Mariana Vassileva ejerce sus estudios de arte en Berlín, Alemania. Explora más allá de la parte física del movimiento el proceso mental detrás de el.
Vassileva transforma la estática y el movimiento a través de la representación visual de lo que ella describe como una nueva armonía energética. Juega con las posibilidades líricas y referenciales transformando objetos y situaciones de una manera sutil. El espectador comienza a apreciar el trabajo a través del flujo emocional de un mundo extrañamente representado. Es a través de este proceso como la artista estimula la sensibilidad ante las variaciones del acontecer diario.
Mariana Vassileva
Project:
reflections
Video:
5:14 min, PAL, 2006
Colour, Format 16:9
Sound:
Ambient sound; electronic music by atom heart & eyephone
El lugar en donde se realiza este espectáculo de luz es el parque cercano a Weinbergsweg en el distrito central de
Berlin, Mitte. En un día soleado Mariana Vassileva le pidió a los visitantes del parque que reflejaran con espejos la luz del sol hacia la cámara. Con medios tan simples, la artista crea un juego de luces poético y místico que transforma un día común y corriente de una manera completamente espectacular. Los reflejos de luz no solo interactuan de manera individual con la cámara, sino que iluminan todo el parque. De igual manera, se desarrolla una composición rítmica a partir de la colaboración de personas anónimas, misma que forma una unidad con los sonidos ambientales de la calle y la música. A partir de la realización de una simple idea se desenvuelve una fábrica de pequeños impulsos que, aparentemente calculados como una sinfonía, pero aún espontáneos, encantan el parque.